Artista emergente e inventor autodidacta
Church es el creador integral de sus obras lumínicas. Posee más de 15 años de experiencia en la industria. Graduado en Ingeniería Industrial.
Primer VJ digital de Argentina
2001. Comenzó a investigar con visualizadores (AVS de Winamp y G-Force) y animaciones abstractas, desarrollando sistemas multipantalla y experimentos tempranos de proyección mapeada en los principales festivales de música electrónica antes de que se conociera el término mapping.
Cofundador de Sasami
2004. Creó una productora tecnológica dedicada a la puesta audiovisual y proyección mapeada para marcas y eventos corporativos.
Esculturas para mapping
2017. Comenzó a diseñar esculturas concebidas para ser intervenidas con proyección, buscando llevar la técnica a sus límites.
Desarrollo de obras lumínicas
2021. Inició una investigación que combinó diseño industrial, animación y programación para crear instalaciones lumínicas que generen una experiencia cautivante.
Presentación de la instalación lumínica Trinity
2025. Culminación de su proceso que sintetiza la exploración entre geometría, luz y percepción, integrando lo digital y lo físico en experiencias inmersivas y contemplativas.
“ Mi trabajo parte de una analogía cosmológica: la realidad entendida como un proceso de proyección. La luz, al atravesar distintos planos, se convierte en color, información y finalmente en experiencia. Las obras exploran ese tránsito entre lo intangible y lo material, donde la percepción se vuelve forma.
Exploro cómo la luz puede devenir materia y cómo la vivencia se transforma cuando la geometría deja de ser estática. Combino escultura, animación digital y desarrollos de software para crear instalaciones donde lo tecnológico está al servicio de lo sensorial.
La precisión no es solo una obsesión: es una condición necesaria para que se produzca la ilusión de que las visuales no tienen otra alternativa que recorrer la forma, determinada por la morfología de cada instalación.
Las reglas que impongo hacen que cada pieza digital funcione como un universo propio, con leyes internas.
Las obras no narran, proponen un estado de contemplación. Son experimentos sobre lo que creemos estable y sobre la posibilidad de producir presencia a través de lo lumínico. ”
Church habla pausado y con amable claridad comparte precisiones biográficas y geométricas. Desde su investigación traducida en obra, nos propone una aventura que sin dudas, invita e interpela. En ella, trabaja desde una zona donde el rigor intelectual y la tecnología no se oponen a la sensibilidad, sino que la potencian.
Su práctica se organiza como una cartografía en expansión: modelos computacionales, programación y experimentación con luz y color como materia activa.
Tras un extenso periodo de trabajo, donde prueba y error sumados a conocimientos específicos, todo aunado por una profunda intuición analítica, fueron la obra. Por ello, Trinity no es respuesta inmediata ni resultado unívoco, sino la materialización de una arquitectura cimentada en el tiempo, sostenida por la formación y una actitud disciplinar de búsqueda entre diseño, actitud lúdica, artes visuales y dispositivos tecnológicos.
La obra se compone de un soporte mural de volúmenes poliédricos, un proyector de alta definición y una estructura digital que articula líneas, planos y ritmos. Desde un mágico haz, las formas se desplazan, aparecen y reaparecen con variaciones que alteran la percepción. Cuando parece insinuarse una secuencia estable, la imagen se repliega y propone otra configuración. No hay narrativa ni representación figurativa: hay experiencia.
La geometría no funciona aquí como ornamento ni ostensible cita histórica. Es estructura y resonancia. Resulta inevitable pensar en tradiciones que entendieron la abstracción como dimensión interior —desde la necesidad formulada por Kandinsky hasta la búsqueda de pureza de Malevich— y en las experiencias cinéticas de Soto o Kosice.
Church actualiza ese legado en un contexto donde la energía creada no permanece en el objeto, sino que circula y sucede en el espacio, entre quien observa y la proyección.
El carácter efímero y secuencial es central: cada configuración existe en un momento y se transforma. La pieza se propone además como original múltiple en una edición limitada a 111 ejemplares, definidos en tres escalas posibles. Este número lejos de ser un dato técnico está ligado a su historial y desde la simetría, introduce misterio y a la vez, abre preguntas: ¿qué ocurre cuando lo variable se inscribe en un límite preestablecido? ¿Cómo incide la escala en la relación física entre espectador, espacio expositivo y proyección? Si consideramos que cada realización será idéntica en su estructura y distinta en su experiencia individual o colectiva… y el viaje continúa…
En Trinity, la carga interior se manifiesta en la precisión de las formas geométricas, la belleza inmaterial del color-luz, en las sutiles tensiones que se producen con cada cambio de dirección o ritmo, en el margen de error que habilita lo inesperado. Es una obra que entrelaza lo histórico con poética en movimiento, sin jerarquías fijas.
Por ello creo que la obra convoca “al cuerpo” y lo sitúa en un tiempo introspectivo que deja en suspenso la frontera entre obra y percepción.
Materia y contenido se condensan en la construcción de un universo propio, el del artista, Church y sus múltiples inquietudes. Trinity, su obra, una pieza sensible que se transforma en la mirada y se ofrece como un campo abierto que, al desplegarse, seduce y acuna; que tiene el potencial de crecer y resonar como un organismo de luz en cada espectador.
Marcela Furlani
Artista Visual
Febrero 2026
“Un experimento artístico que desafía los límites de lo que entendemos por ‘obra de arte’.”
“Aquí, lo que se expone no se cuelga: se activa. Lo que se mira no solo se ve: se habita.”
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